¿Tenemos una Segunda Oportunidad?

Tras la crisis sanitaria del Covid-19 a nadie se les escapa que va a haber una aumento considerable de procedimientos concursales, que serán necesarios para muchos propietarios o autónomos que se encuentren o prevean encontrarse en un estado de insolvencia, y no dispongan de la liquidez suficiente para hacer frente al pago de sus deudas.

Acudir a instrumentos como la denominada “Segunda Oportunidad” ofrece una serie de ventajas que es preciso valorar para minimizar esta situación crítica que esta pandemia ha provocado: 

  • se paralizan las ejecuciones judiciales y extrajudiciales que se hayan iniciado contra los bienes del deudor necesarios para su actividad. Por tanto, el deudor gana tiempo con la paralización de los procedimientos contra su patrimonio mientras dura el preconcurso.
  • también quedan paralizadas las ejecuciones hipotecarias, aunque los acreedores pueden presentarlas.
  • el preconcurso tiene  un carácter privado: si el deudor lo solicita no es objeto de publicidad en ningún registro y, en consecuencia, protege su imagen en el mercado.
  • el preconcurso impide a los acreedores la presentación de solicitudes de concurso, por lo que el empresario sigue conservando el control de la empresa y puede seguir desarrollando su actividad durante el procedimiento.
  • permite al deudor iniciar negociaciones con sus acreedores para llegar a un acuerdo con ellos y evitar el concurso, renegociando las deudas, tanto en su cuantía como en el periodo de pago.

El PRECONCURSO es un proceso sencillo y corto en el tiempo que se inicia con una comunicación sencilla al Juzgado de lo Mercantil donde se informa que se va a abrir un periodo de negociaciones con los acreedores, conforme a lo dispuesto en el art. 5.bis de la Ley Concursal, adjuntando un listado de acreedores, con la información de las deudas.

Esta comunicación de inicio de negociaciones se debe remitir igualmente a todos los acreedores, informando de la presentación de esa solicitud de preconcurso.

A partir de ese momento, se abre un periodo de tres meses en lo que se negociará un acuerdo con los acreedores para evitar un concurso y garantizar la supervivencia y viabilidad de la empresa.

En caso de acuerdo, se reflejará mediante la adhesión de los acreedores a una propuesta anticipada de convenio.

Si no hay acuerdo, el empresario tendrá un mes de plazo para presentar una solicitud de concurso.

¿Tenemos una Segunda Oportunidad?
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